RAYADILLO: EL UNIFORME ESPAÑOL DE ULTRAMAR

1898 Miniaturas

1898 Miniaturas
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Guerrera de cuello vuelto de infante o cazador español

Esta blusa fabricada en drill rayado, generalmente de algodón aunque también se hacía de lino o cáñamo, fue la más común. Estuvo presente tanto en Cuba y Puerto Rico como en Filipinas, aunque con algunas diferencias en género y forma debido a la gran variedad de fabricantes tanto en la Península como en Ultramar. Comenzó a usarse en Cuba entre 1852 y 1854 como resultado de la búsqueda de un uniforme práctico y económico. Las rayas, de un ancho de 1,6 mm y 0,6 mm de separación entre ellas, eran de color Azul de Prusia, aunque desteñían rápidamente por culpa de la la climatología de los trópicos y los constantes lavados a que eran sometidos los uniformes.

Guayabera

Prenda muy usada por nuestras tropas en Cuba y Puerto Rico en sustitución de la guerrera. Tenía cuello vuelto, pliegues en el pecho, dos bolsillos en los faldones delanteros y una fila de botones de hueso cubiertos por una solapa.

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Guerrera de cuello alto

Típica de Filipinas. Los botones de hueso quedaban tapados por una solapa. La figura porta el correaje cruzado de 1896 que fue entregado a las últimas tropas enviadas tanto a Cuba como a Filipinas. Consta de ceñidor con hebilla del que penden una cartuchera de cuatro bolsillos y la funda de la bayoneta y una cartuchera más grande sujeta a un tirante cruzado sobre el hombro izquierdo, todo de cuero sin teñir o avellana.

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Manta

Era frecuente que en campaña la tropa llevara una manta gris enrollada sobre el pecho y, en caso de llevarla, sobre la mochila. En las fotografías se aprecian bandas en el extremo de las mantas, pero desconocemos si estas eran de color. En este caso, la manta se porta sobre una guerrera de cuello vuelto con correajes para el Mauser.

 

Parte posterior

Nos muestra la ubicación de la bota de vino entregada de forma reglamentaria a las tropas que iban a Cuba a partir de 1897. Apenas se repartió a las tropas que marcharon a Filipinas, como es el caso de los últimos batallones de cazadores enviados en las postrimerías del conflicto. También podemos apreciar la funda del cuchillo bayoneta del Mauser y la cartuchera posterior, más amplia que las delanteras. Se cubre con un sombrero de guano o yarey, mucho más económicos que los jipijapas, que eran entregados a las tropas al llegar a Cuba y usados en campaña. Junto al sombrero se entregaba una cinta negra y una escarapela con los colores nacionales.

Soldado español de 1898

Viste guerrera de cuello vuelto y pantalón de rayadillo sobre el que se ciñe un correaje adaptado con las cartucheras para la munición del Mauser modelo 1893. El broche del ceñidor mostraba el número del regimiento, dentro de una corneta en el caso de los batallones de cazadores, que en algunos casos se portaba también en el cuello de la guerrera (en mayor medida por las tropas de guarnición y en menor por las de campaña). En Cuba, se equipó a los soldados con un largo machete que pendía del ceñidor sobre el costado izquierdo, igual que la bayoneta. Va calzado con botas (aunque era frecuente el uso de guajiras y de alpargatas) y se cubre con un jipijapa o panamá, sombrero de paja que se empleaba generalmente para diario o paseo.

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INSIGNIAS DE RANGO

Galones en las hombreras

En 1898, por Real Orden, los galones de los oficiales pasan de las bocamangas a los hombros con el objetivo de mejorar su identificación. Se disponen sobre un rectángulo de paño que se cose de forma perpendicular al hombro, esto es, de espalda a pecho. El color del paño dependía del Arma en la cual servía el oficial:

  • Verde para infantería
  • Azul oscuro para caballería
  • Rojo para artillería
  • Amarillo para sanitarios

Los galones se cosían horizontalmente sobre el rectángulo de paño y eran:

  • Tres bandas para capitán
  • Dos bandas para teniente
  • Una banda par alférez

Los generales solían llevar en sus uniforme de gala un fajín con los galones cosidos formando un banda vertical en la parte frontal del mismo.

Colores de los galones

El color de los galones dependía del Arma.

  • Oro para infantería, artillería, carabineros, húsares, estado mayor y sanidad militar.
  • Plata para caballería (excepto húsares), Guardia Civil, ingenieros, carabineros de Filipinas y Administración Militar.

 

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Bocamangas

Desde 1884 hasta 1908 (1898 en las colonias de Ultramar) los oficiales portaban el distintivo de su rango en las bocamangas de la guerrera. Estaba compuesto por una combinación de cordones y estrellas de hilo de oro o plata, dependiendo del color de los botones del oficial, a excepción del comandante y el alférez, los cuales combinaban hilo de oro y plata y los cordones rojos que llevaban en la manga los sargentos y soldados de primera clase. Antes de 1896 el distintivo iba cosido en un puño de paño de quita y pon del color del arma. Después de 1896, en Cuba los puños de color fueron eliminados y los distintivos cosidos directamente en los puños de la chaqueta, aunque en campaña no solían llevarse los cordones y solo se usaban la estrellas con el objetivo de hacer a los oficiales menos visibles a los tiradores mambises. En Puerto Rico los oficiales mantuvieron los puños de color hasta el final de la guerra mientras que en Filipinas los galones fueron retirados de los puños y se pasaron a las hombreras desde 1897.

Estrella con seis puntas:

  • Una, alférez.
  • Dos, teniente.
  • Tres, capitán.

Estrellas con ocho puntas.

  • Una, comandante.
  • Dos, teniente coronel.
  • Tres, coronel

Estrellas con cuatro puntas con espada sobre espada:

  • Una, general de brigada
  • Dos, general de división
  • Tres, teniente general

Estrella de cuatro puntas con bastón sobre espada:

  • Tres, capitán general

En la ilustración podemos ver cuatro mangas, la primera con galón rojo de cabo primero, la segunda con galón dorado de sargento primero, la tercera con las dos estrellas de seis puntas de teniente y la tercera con tres estrellas de capitán.

 

Gorra de oficial

Además de en los hombros, los oficiales llevaban galones en sus gorras de plato y en el gorro cuartelero. Estos se disponían en forma de bandas horizontales alrededor de la gorra ligeramente encima de la visera. En el caso de los sombreros (jipijapas) los galones se disponían horizontalmente en la escarapela.

 

 

ARMAMENTO

Fusil Mauser Español modelo 1893

Tras probar la efectividad del Mauser modelo argentino, el Ejército español decidió utilizarlo como sustituto del Remington 1871. Los primeros ejemplares en llegar a España fueron del modelo 1892 de fabricación alemana, en cantidad de 70 000 unidades, donde se encargaron hasta que estuviera lista la fábrica de armas de Oviedo para su producción, que empezó en 1896. Tras sufrir algunas modificaciones, como la colocación de los cartuchos “al tresbolillo”, se declaró reglamentario por R.D. de 7 de diciembre de 1893 con la denominación Fusil Mauser Español modelo 1893 (llamado popularmente “el chopo” por su esbeltez)

Con una longitud de 1235 mm y un peso de 4kg era un rifle muy resistente que soportaba un fuego continuo incluso en las condiciones más adversas. Esta versión del Mauser español usaba el cartucho 7×57, creado por encargo del Ejército español, que proporcionaba un disparo muy preciso y cómodo para el tirador por su escaso retroceso.

El Mauser portaba el cuchillo bayoneta, que se fabricó en Toledo tras los primeros ejemplares recibidos de Alemania. Tiene una hoja recta de 25.3 cm de acero fundido con filo corrido al exterior.

También se utilizó, aunque en número muy pequeño, la “bayoneta de Filipinas” que era de 400mm y fue fabricada en Alemania por la firma Weyersberg, Kirschbaum & Cª, más larga que la fabricada en Toledo para la tropas de Cuba y con guardamanos curvo.

Fusil Remington

Declarado fusil reglamentario en 1871, fue muy utilizado en la Tercera Guerra Carlista y estuvo presente en la Guerra de Cuba y Filipinas, hasta que fue sustituido progresivamente por el Mauser. Este rifle de un solo cartucho apenas sufrió modificaciones en sus 20 años de uso salvo el cambio de calibre de 11,15×57 al 11,4×57 de bala blindada. Tenía una longitud total de 1280mm y 650mm de cañón y un peso 4200 gr.

Utilizó dos modelos de bayoneta de iguales dimensiones de cubo con anilla y hoja de sección triangular con una longitud de hoja de 545mm.

 

Machete

Machete de hoja recta con la que se equipó a la infantería española destinada a Cuba.

EQUIPO

Mochila

Mochila de campaña de la tropa.

Correaje para la munición del Remington

Fusil en uso hasta la implantación del Mauser. La Real Ordenanza del 8 de julio de 1891 dispuso que se reformara este modelo para adaptarlo a la munición del Mauser, sustituyendo la cartuchera bolsa de la derecha por otra cartuchera rectangular igual a la izquierda, y agrandando la cartuchera trasera. También se amplía el tahalí para adaptarlo al nuevo cuchillo bayoneta.

Cacillo

Cacillo de metal, se solía llevar enganchado en la parte delantera del ceñidor, o en la mochila.

Gorrillo

Gorrillo panadero de la infantería de línea, hacia el final de la guerra también en rayadillo.

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Guajiras

Zapatillas de baqueta usados popularmente en Cuba y ampliamente utilizados por nuestros soldados, a los que se les entregaba como prenda del uniforme junto a un par de borceguíes, como a los dieciséis batallones de la Gran Expedición de 1896. También se entregó un par de guajiras a las unidades de cazadores enviados a Filipinas al final del conflicto. Muchos soldados recibieron también un par de alpargatas.

Bombón de caña

Cantimplora hecha a partir de un cilindro hueco de bambú al que se le practicaba un orificio con un tapón y que se colgaba con una correa para su transporte. En Cuba se usaría la jícara, hecha con el fruto hueco de la güira, parecido a un calabacín. Dado que el agua de arroyos y manantiales estaba habitualmente contaminada, especialmente en Cuba, lo que provocaba gran cantidad de enfermedades en muchos casos mortales, hacía necesario que cada soldado pudiera transportar su propia ración de agua salubre.

© de la ilustración José G. Morán
Bibliografía

Albi, J. (2013): Arcabuces, mosquetes y fusiles. Madrid: Ollero y Ramos.

Guerrero Acosta, J. M. (2003): El Ejército español en Ultramar y África (1850-1925). Los soldados olvidados del otro lado del mar. Madrid: Acción Press.

¡Rayadillo! The Spanish Colonial Uniform Research Project. Página web de William Combs.